Translate

martes, 22 de agosto de 2017

MIRA LO QUE PROVOCASTE



             DÉCIMAS DE AMOR
                    I
Mira lo que me provocaste
por no estar clara contigo
no me viste como amigo
y a mi corazón lo enredaste.
Querías amor y lo encontraste
ahora no sabes que hacer
lo que me das a entender
que fue un juego o un vacilón
creando una confusión
que me pone a padecer.
                II
No eres cualquier mujer
por eso mi expectativa
y la emoción en carne viva
cuando te empecé a querer.
Te quiero volver a ver
callar no es recomendable
deja que tu corazón hable
se sinceré con el mío
si su sentimiento es frío
no tiene por qué ser amable.
                   III
No me colgaré de un cable
ahogado en la decepción,
pero llego a la conclusión
que tu acción fue deleznable.
El tiempo será amigable
con este frustrado amor
se llevará este dolor
causado por una amiga,
por mí, que dios te bendiga
no te guardaré rencor.
Autor: Emilio Fernández

lunes, 21 de agosto de 2017

PENSANTES USANDO PAÑALES



EL PLANETA PARECE UNA GUARDERÍA
    Hola amiga(o) pensante. El futuro es ahora, la ciencia llegó a un punto en su búsqueda de la verdad, donde se encontró de frente con la inherencia del pensante como causa sobre la realidad que cree, percibe y siente o experimenta.
  Según la física cuántica la inherencia del observador induce un cambio de comportamiento de la energía.
  ¿Pero quién es el famoso observador que puede cambiar el comportamiento de la energía?
  El observador es un ser pensante como cualquiera de nosotros. Un ser cuya consciencia es resultado de su pensar.
  Ya a la ciencia no hace falta que se le demuestre más, como el pensamiento enferma o cura el cuerpo físico. El que “menos piensa” puede causar enfermedades en su cuerpo, y crear conductas de todo tipo.
  Ya la atapa de aceptar que el pensante puede predisponer, enfermar y curar enfermedades de su cuerpo de origen psicosomáticas, es cosa del pasado lejano.
  Aunque la ciencia todavía no encuentra un método eficiente para que la gente arregle lo que ha echado a perder con su “manera de pensar”.
  La razón que más priva para que se desarrolle un método efectivo, es que no creen en la existencia del pensante (espíritu), independiente de su cuerpo y de su mente.
   Pareciera que la proposición de la Epigenética o Epigenia es una novedad, que es algo que se está logrando hacer porque el cerebro ha evolucionado.
   Pero resulta, que así ha sido desde el comienzo de los tiempos de existencia del pensante.
   Algunos pensantes responderán; “yo no puedo curar mi cuerpo o impedir que mis pensamientos lo enfermen porque a mi cerebro le falta desarrollo.
   La consciencia de estos pensantes de sí mismo, y la creencia que se les ha inducido, de que “es un cerebro pensante”, es la que los lleva a considerar que no tienen nada que ver con el mal estado físico y mental que tienen.
  Otros argumentarán la presencia de “dios” como causa de todo lo que le sucede. No estoy negando la presencia de una causa superior a la nuestra, pero este universo es una insignificante creación, como lo es todo lo que los pensantes han ideado y desarrollado libremente a partir del universo físico como materia prima.
   En todo caso, estoy validando una causa que creó pensantes capaces de crear sus propios universos y usarlos para lo que decidan, sino miren a su alrededor. Todos tienen libre albedrío.
  Por ahora lo que tenemos que hacer es dejar de usar pañales y aprender a no hacernos las necesidades encima.
  No es justo que un pensante en este momento no sepa cómo controlar su actividad pensativa y esté enfermando el cuerpo, o generando estados emotivos y sentimentales que le están haciendo la vida infeliz.
   Mientras no tenga control del acto de pensar, va a seguir enfermando el cuerpo, y creando actitudes o maneras de ser como si fuera un infante que no ha salido de la guardería.
  Los mismos científicos no se han terminado de quitar los pañales, siguen empecinados en el poder cerebral o mental. Un órgano que evolucionó hace unos pocos millones de años, pero que es tan poderoso que afecta el comportamiento de la energía elemental.
  Afirman que el universo está sostenido por pensamientos, y a la vez, que el cerebro es el que produce esos pensamientos. El cerebro es el que piensa.
   Por deducción, entonces un órgano está creando el universo.
   Un órgano es la consciencia que hace a la persona ser quien es y como es. Un órgano soñando con la inmortalidad, un órgano que se deleita con una buena música o leyendo un libro.
  Mientras los pensantes se estén considerando CEREBROS, seguirán en la guardería para que otros les cambien los pañales.
  El pensante es el observador, es la consciencia y más le vale que la recupere o despierte.
  La manera de quitarse la inconsciencia, es quitándose los pensamientos con la que se ha fabricado la identidad que ahora cree que es.
  El universo es efecto de nuestras consideraciones, (el cuerpo es universo físico) pero también somos efectos nosotros mismos de lo que consideremos.
  Hay que volver a crear la identidad que nos pone en el rol de causa y control de la actividad pensativa, para usar el poder de manera que nos beneficie, y no, que nos convierta en victimas de nosotros mismos.
   Oye bien, no es poder lo que vas a recuperar, el poder lo tienes, nunca lo has perdido, pero no estás en las mejores condiciones debido a las creencias que te adornan.  
  Es posible que estés satisfecho o conforme con los efectos que estás produciendo, entonces, nada de lo que estoy diciendo tiene importancia.
  Los emprendedores y vanguardistas se encargarán de mostrarte el mundo que te estás perdiendo.
   Ha sido un grato placer. Buen provecho con tu poder.  Nos vemos pensante.

domingo, 20 de agosto de 2017

LOCO FRENESÍ


              POEMA
El clamor de tus besos me
despierta una endiablada ganas
de comerte. Suplicas y quejidos
se filtran por tu dentadura y me
aglomeran los sentidos con un toque
de locura erótica.
Todo el día cargo en la boca el sabor
de tus besos.
No sé qué ingredientes usas, pero
tu fina esencia me llega a el alma.
Quiero más de esos besos, y la
manera de asegurarme que nunca
me falten es teniéndote a mi lado.
Claro, no sin antes saber, si mientras
me besas, mis besos te producen
ese mismo loco frenesí. Y ya sé como
lo voy a saber; ¿Aceptas ser mi esposa?
  Autor: Emilio Fernández